Patakies de Olokun
Orisha oko un día pasaba una tarde muy tranquila por la orilla del mar en donde pudo ver asomándose el rostro de una joven muy hermosa, temiendo de que fuera un espejismo, se atrevió a preguntarle su nombre y sobre quien era su padre, en respuesta le dijo “Me llamo Olokun y soy hija de Obbatalá”.
El labrador al pensar en esa hermosa doncella no pudo dormir y en el amanecer salió muy presuroso a poder pedirla en matrimonio. Obbatalá lo pudo escuchar y a su vez le contestó que su hija tenía un hermoso rostro pero que tiene un defecto también, y solo la ofrecería en matrimonio si se comprometía a no echárselo nunca en cara, Orisha oko aceptó esa condición y en el día de su boda cuando llegaron a casa este Orisha pudo conocer que su esposa tenía el cuerpo contrahecho pero ya no había ninguna forma de volver hacia atrás.
El tiempo pasó y mientras este labrador cultivaba sus tierras, la mujer se encargaba de vender las cosechas en el mercado. Olokun un día mientras se encontraba en su trabajo, no había podido lograr vender la mercancía que le había entregado su esposo, cuando Orisha Oko se dio cuenta que no había vendido nada, la ira lo cegó totalmente causando que discutiera con ella hasta que se le olvidó la promesa que antes había hecho de no sacar en cara su defecto.
Olokun, luego de esta discusión solo marchó a su casa en el mar y fue tanto el enojo que cargaba que las aguas habían empezado a inundar la tierra, pasaban los días y el disgusto que aún tenía Olokun era cada vez mayor, causando que las aguas inundaran muchísimo más las tierras, las personas no encontraban en donde podían refugiarse y Orisha oko teniendo una gran vergüenza por lo que había hecho se dirigió hacia el palacio de Obbatalá para así poderle implorar misericordia.
Obbatalá al ver todo el sufrimiento de este Orisha entonces empezó a mandarle varios mensajes a su encolerizada hija pero el despecho que tenía ella era tan grande que hasta se le había olvidado la obediencia. En este momento en el que Babá observaba que las órdenes que le mandaba a Olokun no eran cumplidas entonces buscó a Yemayá Okute y le ordenó que fuera hacia la casa de Oggun y allí buscara una cadena, que fuera la más fuerte del mundo, la cadena mas fuerte que jamas se hubiera visto.
Yemayá Okute pudo conseguir esa cadena y cuando ya lo tenía en su mano, mandó a encargar a Yemayá Ashaba que pudiera tomar esa cadena y así poder encadenar a Olokun, su hermana hacia el fondo del Océano y esta cumplió. Desde ese momento, Olokun solo vive atada en lo mas profundo del mar, sin ninguna posibilidad de poder salir. Y podemos decir que se encuentra encadenada en estas profundidades ya que ni la vista del hombre puede llegar hasta dicho lugar, pero cuando esta recuerda el ultraje que recibió por el defecto que le sacó en cara su esposo, su ira empieza a aumentar de una gran manera en la que pudiera hacer que las tierras puedan llegar a ser inundadas por las aguas del mar.
Otro patakies de Olokun es llamado Los Dos Guerreros. Esta deidad tenía en su poder a dos grandes guerreros, cuyos nombres no aparecen en la historia. Cuando estos guerreros junto a Olokun lograban obtener la victoria en una guerra, al llegar a casa, Olokun se encargaba de llamar a sus dos guerreros y les decía que tenían la invitación de poder tomar las recompensas que ellos quisieran, cualquiera que ellos deseaban.
Pero estos dos guerreros tenían unas características particulares, ya que uno de ellos era reconocido por ser vanidoso y malvado mientras que el otro guerrero era conocido por ser humilde y reverencial. Olokun tomaba esto en cuenta al darle sus recompensas, ya que el guerrero que era malvado cuando pedía una sola cosa como recompensa, al guerrero humilde le daba dos veces su recompensa.
Cuando el guerrero envidioso y orgulloso se dio cuenta de esta situación, un día después de una victoria, este hombre vanidoso le pidió a Olokun que le sacara un ojo. Olokun aceptó esta petición, es decir, que tendría que dejar ciego a quien había demostrado bondad y resignación, de allí dictaminó que le había sacado un ojo pero que tendría que vivir en la tierra en donde sufriría guerras, miserias y llantos.
Pero su hermano viviría en el fondo del océano con Olokun y aunque no podría ver la tierra por la culpa del envidioso, gracias al océano podía tener ojos para ver todo aquello que el envidioso no podría ver. El guerrero humilde tendría paz y riquezas y también el envidioso tendría que rendir cuentas para que Olokun pudiera aprobar lo que estaría haciendo en la tierra y además tendría que llevarle pruebas de sus acciones al mar y así el hermano humilde le podría dar su ashé.
Pataki con Shangó
Yemayá era la madre de crianza de Shangó, en un largo viaje que realizó al fondo del mar para atender algunos asuntos, pasó mucho tiempo alejada de su casa, dejando muy solo a Shangó, en sus actividades en el fondo del mar, ella extrañaba la Tierra, pero un día escuchó sonar unos tambores, sintiendo un gran deseo de volver al mundo terrestre, y colocándose unos atuendos hermosos de color azul, subió a la Tierra y se fue a bailar, estaba tan hermosa que el Rey de los Atabales (Shangó), no la reconoció, quedó admirado por su belleza, el rey bailó, cantó y tocó para esa mujer que la había deslumbrado.
Era tanta la atracción que Shangó sintió por ella que la solicitó para amarla, ella lo escuchó y aceptó con el objeto de darle un gran escarmiento, y con una voz muy dulce lo invitó a su morada (Ilé), fascinado Shangó se acercó a ella y llegando a la orilla del mar se detuvo confesando que no sabía nadar, ella le dijo que no se preocupara, que no tenía nada que temer.
Cautivado por su belleza, aceptó seguirla montados en un bote, cuando estaban en el medio del océano, Yemayá saltó del bote, haciendo hervir las aguas usando su poder, estas se convirtieron en remolinos, cayendo Shangó del bote, ella observando cómo le suplicaba que lo salvara, mientras luchaba por no ahogarse, pero cuando estaba a punto de morir, ella se elevó por encima de las aguas se le reveló y con una inmensa voz le dijo: “Ahora me conoces, respétame, soy tu iyare (madrastra)”, en ese momento Shangó le pidió disculpas entre sollozos y ella procedió a salvarle la vida.
Entre estos dos Orishas existen muchos patakies, donde se revelan muchas historias sobre la relación que hubo entre ambos, es por ello quien el siguiente pataki se narra otra historia o metáfora sobre esta relación:
Obatalá estaba en su siembra de maíz, la cual había crecido mucho y eran muy grandes, con un color hermoso y con unas espigas muy altas, entonces Yemayá y Shangó estaban convencidos de robarles parte del maíz, pero como estaban tan alto, no alcanzaban a tomarlo, por lo que idearon que Yemayá se subiera a los hombros de Shangó para poder alcanzar el maíz, al notar Obatalá que le estaban robando su maíz, sospechó de ambos jóvenes y los acusó ante Olofín, lo cual ocasionó que los llevaran a juicio.
En la corte Olofí le pregunta a Shango:”¿por qué intentaste robar el maíz?”, a lo que respondió Shango: ” Yo no robo con mis manos”, luego Olofí se dirige a Yemayá y le pregunta lo mismo, a lo que Yemayá contesta: “Yo no robo con mis pies”, sorprendentemente ambos fueron absueltos ya que ambos tenían razón, ninguno había asumido la responsabilidad de lo que habían hecho.
Mito con Obatalá
Varias historias o patakies se pueden encontrar en muchos escritos de la mitología Yoruba, y la forma como se relacionó con Obatalá, describiremos los más importantes, que permitirán ofrecerles una idea de la verdadera personalidad de Yemayá durante su relación con Obatalá.
Una de las historias más populares nos cuenta los siguiente: “ Yemmu en su estado de tranquilidad y estando cerca de su morada decide cruzar el río en el ferry de Aganju, alegando que no tenía dinero le dijo que le podía pagar entregándole su cuerpo, por supuesto el no rechazó la oferta, y antes de los nueve meses nació un niño con una hermosura impresionante.
Yemmu decide llamar a Shangó, con el objeto de notificarle que le regalará el niño a Yemayá para que lo criara como su hijo, ella como buena Orisha y reina de los océanos no rechaza la oferta y decide tomar al niño criándolo con mucho amor, sin decirle al crecer quienes eran sus verdaderos padres, al pasar el tiempo el niño creció y comenzó a reclamarle a su madre de crianza que por favor le dijera la verdad de sus padres.
Ella, aguantando todo su dolor de ocultarle tanto tiempo la verdad, accedió a decirle que su verdadera madre era Yemmu, y lo invitó a que fuera donde ella a preguntarle quien era su verdadero padre, el joven se dirigió hacia donde se encontraba su verdadera madre quien pensó era su abuela, y le preguntó: “¿Quién es mi verdadero padre?”, ella contestó: “ dirígete a donde emerge el río, y donde consigas un gran campo de fuego estará tú destino, y nada de lo que te diga tu padre te dará derecho a que te armes”.
Llegando al río se encontró con el hombre aunque un poco más viejo que él, pero con el cuerpo igualmente parecido al de Shangó, al verlo supo que era su padre, seguidamente en la noche esperó a que todos estuvieran durmiendo y le robó un perro salvaje que tenían cocinando para comérselo. Cuando Aganju despertó, observó que un joven se estaba comiendo su cena y le preguntó ¿Quién eres?, él le contestó: “ Soy tu hijo y tengo derecho a comer de tu comida”.
Aganju hizo un gesto de rabia y dijo: “Yo no tengo hijos”, y lo tomó por el brazo con mucha fuerza, pero se sorprendió cuando el joven no se inmutó por la acción de su padre, Shangó demostrando valentía le dice: “Tu eres Ajogun (demonio) y me han mandado a probarme contigo”, y le contesta Aganju: “Igual no me importa te voy a matar con mi fuego”, entonces colocó sus dos puños en el suelo y salieron dos chorros de llama ardiente que se dirigieron hacia Shangó.
Inmediatamente se sacudió las llamas del cuerpo y le dijo: “Padre por favor, deja de estar jugando conmigo” y Shango salió del hoyo como si no sucediera nada, entonces Aganju dijo: “En serio eres mi hijo porque solo un hijo mío puede caminar por el fuego y enfrentarlo sin que sufra ningún daño, pero ¿Quién es tu madre?”, y en ese momento apareció Yemmu vestida de reina, y dijo: “Yo soy la madre”, Aganju no creía lo que escuchaba, a lo que ella le respondió: “Observa tus pensamiento y tus ojos y verás que realmente es tu hijo, y ahora que está aquí contigo debes aprovechar para educarlo y enseñarlo a ser un hombre”.
En este Pataki se trata de hacer una idea que Yemayá había engañado a Obatalá, teniendo un hijo fuera de su relación con él, sin embargo el engaño se sucede cuando ella le oculta la verdad de quienes eran los padres de Shangó.
Generalmente las historias entre ambos se relacionan con sus hijos, los nacidos en la relación entre ambos y los nacidos fuera de la relación, casi todos los relatos plantean temas sobre la traición de Yemayá y las discusiones y aceptaciones que Obatalá pudiera tener con ellos, resulta interesante leer la cantidad de relatos existentes en este tema, incluso las relaciones que tuvo con otros orishas tales como Babalu Ayé y Orula, es importante destacar que siempre al final de cada metáfora se observa alguna reflexión que ayuda a relacionarlo con nuestra vida diaria.
Olodumare y Olofi
Son muchas las historias que nacen de estos personajes claves e imprescindibles de la cultura yoruba, ya que estos fueron los dioses que tuvieron más contacto con los orishas. Hay una leyenda que habla sobre por qué Eleggua es el que lleva las primicias dentro de todas las obras o ebbo. Una vez Olofi enfermó de tal manera que no podían encontrarle cura a sus dolores, por lo que todos los orishas llegaron a su casa a presentarle diferentes curas de los cuales ninguno funcionó; entonces Shangó se dirigió a Eleggua con tono burlón porque este no era capaz de ayudar a Olofi.
A lo que el niño decidió apostar contra él y se dirigió hacia donde estaba Olofi, oshun lo recibió en la casa de Olofi y este se acercó al dios y le dijo que él le prepararía un brebaje que lo curaría de esa enfermedad, a lo que Olofi aceptó y le dijo que lo recompensaría si así fuese. Eleggua llegó al siguiente día con un brebaje capaz de curar a Olofi, y este lo bebió, cuando lo tomó se recuperó instantáneamente de la enfermedad, mucho fue el asombro de todos los orishas que vieron el potencial de este niño.
Olofi le agradeció a Eleggua y le dijo que el sería el primero al que se le brindaría tributo ante de los otros orishas y así fue. Por tal motivo el ebbo, o el trabajo, que se vaya a realizar tienen que brindarle primero un tributo a Eleggua, ya que es el primero que se le debe atender ante cualquier necesidad.
Una vez también Olofi cegado por los celos trató de tomar la vida de su hija Oshun, al percatarse de su terrible acto, se entristeció tanto que sus lágrimas inundaron al mundo, creando así el mar. Arrepentido caminó por el mundo hasta encontrarse nuevamente con su hija y esta lo perdonó, el pudo recuperar su paz interior y ascender al cielo y nunca más volvió a la tierra a celar a sus hijos.
Shango y los Ibejis
En Oshe- Obara, cuenta como Oshun fue la esposa de Shango y en el fruto de su amor nacieron los Ibeji. En la tierra de Nomu-Nomu vivía la diosa de las aguas dulces Oshun y Shango, esta se encontraba embarazada de Shango mientras que el se encontraba viajando en diferentes tierras para poder conocerlas. Dentro de uno de los muchos viajes, que realizaba Shango, tardo mucho en regresar y Oshun dio a luz a dos gemelos.
Estos poseían el nombre de Taewo y Kainde, dentro de esas tierras, aun no se conocían nada acerca del parto de mellizos. Ya que antiguamente estos partos se catalogaban como inaceptables y un tabú. Esto hizo que Oshun fuera fuertemente criticada y acusada de múltiples cosas, entre las más fuertes acusaciones hechas en su contra, catalogaron a Oshun como infiel hacia Shango.
Oshun desesperada por todas estas acusaciones que le hacían sin ningún tipo de fundamento, hizo que llevara a sus hijos a un gran Manglar (grandes bosques pantanosos donde se mezcla el agua) ella los tapo con hojas de Malanga y se fue a la casa de Orunmila, quien le vio este IFA (enseñanza); Oshe-Obbara donde hablan las malas lenguas y las calumnias. Después de esto Orunmila le hizo una rogación y la mando a la casa de Olofin quien la recibió en su casa y le dijo.
“Has dado a luz a dos niños al mismo tiempo, y los dejaste abandonados debajo de una planta de Malanga, pero aun deberás de dar a luz a un hijo mas al que lo llamaras como Ideu. Pero para poder traer a este niño al niño, debes hacerte una rogación de cabeza y darlo a la orilla del ríos y rezaras lo que te voy a enseñar”
Los hijos que había concebido con Shango quienes eran Taewo y Kainde, ya no deberás buscarlos por que Oya lo está criando. Y así fue, Oshun hizo todo como se lo había indicado Olofin. De esta manera pario a su tercer hijo. Mientras ocurría esto Olofi cito a todo el pueblo de Nomu-Nomu y les dijo “ahora todos deberán a aprender, especialmente Shango. Por hacerle caso a las malas lenguas. Entenderás que toda mujer podrá ir tener mellizos y trillizos sin que esto signifique algún símbolo de infidelidad, como no hubo en ningún momento por parte de Oshun hacia Shango. ”
Los Ibeji y los tambores Mágicos.
Cuando los Ibeji se dirigían a un pueblo tenía que enfrentarse en un gran camino que según múltiples cuentos, este lugar se encontraba el diablo el cual hacia múltiples trampas para matar a todas las personas que allí cruzaban, el diablo en vista de que venían los niños caminando y se compadeció de ellos, les permitió pasar y les comunico que nunca más podrían regresar por ese camino ya que no podrían pasar.
Estos gemelos se dieron cuenta que el diablo poseía escondido un gran tambor y grandes trampas, fueron al pueblo donde ellos tenía que llegar y luego decidieron regresarse por el camino que habían cruzado, pensando cómo podrían derrotar al diablo, para poder de ese modo poder seguir en el camino que él les había prohibido pasar y todo para que este dejara de matar a los seres humanos inocentes.
De esta forma se acordaron del tambor que poseía el diablo, y cuando iban de regreso al pueblo se trajeron consigo un tambor, cuando tenían este tambor en su completo poder, se dirigieron corriendo al lugar donde el diablo se encontraba, cuando se encontraron cerca del uno de ellos se decidió esconderse en el monte ya que era muy espeso, y el otro se le presento al diablo con su tambor en la mano.(ver articulo: haechi)
El diablo al ver esto se molesto y trato de agarrar al niño y este asustado salió corriendo a donde se encontraba su hermano escondido, desde ese lugar decidió gritar al diablo que esperara, quería hacer un trato donde el gemelo tocaría el tabor y el bailaría la música y si el cansaría primero que el diablo, el se iría y si es el que se cansa el permitiría el paso del niño por el camino.
Este al crearse muy poderoso y superior acepto el reto, de esta forma el jimagua empezó a tocar el tambor y el diablo comenzó a bailar el tiempo paso y paso y el jimagua nunca se canso de tocar. Pero el diablo nunca se percato que mientras que bailaba y se daba la espalda el jimagua aprovechaba esa oportunidad para tomar el puesto de su hermano para de esa forma seguir tocando los tambores.
De esa manera podían mantener tocando los tambores, esto hizo que el diablo se preguntara si este niño no se cansaba de tocar el tambor, de esta manera pasaron muchas horas, mientras que los jimaguas se turnaban en el toque del tambor. Esto hizo que el diablo se quedara sin fuerza y se sintiera exhausto, el diablo cansado se tumbo al suelo, completamente causado y sin fuerzas, perdiendo por completo el conocimiento. En ese momento los niños decidieron cruzar el camino y de esa manera le ganaron la apuesta al diablo. Quien nunca se entero que era dos niños los que lograron vencerlo.
Por esto en los signos donde nacen los Ibeji, hablan acerca que nunca se debe hacer trato con nadie que se considere más fuerte, esto para que la persona no pierda, ya que de esta manera logre evitar extenuarse y perder por completo el conocimiento.
Pattaki de los Ibejis
Dentro de otros de las historias que hablan acerca de cómo estos niños e convirtieron en los salvadores de los hombres por haber ganado una apuesta en contra el diablo. Dentro de uno de los muchos Pattakies habla como los gemelos siempre se encontraban divirtiéndose siempre, dado que son hijos de Oshun y Shango.
En un punto de la historia a los gemelos les provoco tocar los tambores mágicos, los cuales fueron un regalo que le había dado Yemaya; quien fue su madre adoptiva, en ese tiempo el diablo se había dedicado aponer muchas trampas por los caminos y comenzó a comerse a los humanos que caían en ellas.
De este mal no se escapaba ni hombre, ni mujeres, niños y niñas, abuelas y abuelos; ya que el diablo no poseía ningún tipo de consideración a alguno de ellos; ya que nadie era capaz de escaparse de su maldad desenfrenada. Esto hizo que los Ibeji se pudieran de acuerdo a frenar esta situación. El gemelo mayor conocido por el nombre de Taewo, se dirigió por uno de esos caminos donde tramitaba el diablo.
En cambio la hermana Kainde lo seguía mientras se ocultaba dentro de la espesura. El gemelo Taewo iba tocando su gran tamborcito con tanto gusto, que hizo que el diablo se quedara completamente embelesado, el diablo le advirtió para que este no cayera en la trampa de modo que niño se pido a bailar, mientras que este se cansaba; el segundo Ibeji salía del bosque para poder ocupar su lugar.
Esto era acusa de que de los tambores mágicos, ya que el diablo aunque se sintiera muy cansado este no podría dejar de bailar, mientras que estos siguieran tocando. Cuando este se canso de bailar. Los jimaguas lo hicieron jurar que este retirara todas las trampas que se encontraban por los caminos.
De esta forma fue que los gemelos lograron salvar a los hombres y ganaron fama de ser poderosos, ya que ningún otro Orisha, había podido ganarle una pelea al diablo. De esta forma los gemelos son muy respetados dentro de la religión yoruba por su gran poder que poseen.
Elewa
Su historia con Shangó
Shangó era el hermano menor de Elegua, la relación entre ambos siempre fue muy buena, los dos lucharon y combatieron juntos ayudando a otros Orishas, las historias (Patakíes) relacionadas con estos dos Orishas son muy variadas, pero siempre dentro de un contexto de unión, amistad y armonía, ambos guerreros representan una cualidad específica dentro de la religión Yoruba.
Entre las distintas historias juntas, se describen relaciones armoniosas donde se da como ejemplo la hermandad y el trabajo en equipo. Elegua ayudó mucho a Shangó en su evolución como Orisha, éste lo respetaba como hermano mayor y a pesar que el poder de Shangó se volvió imponente, jamás ha dejado de adorar a Elegua. Para ampliar el conocimiento de esta relación recomendamos buscar los diferentes Patakíes que existen con respecto a la unión de estos dos Orishas.
Relación con Yemaya
Yemayá, madre de la fertilidad, Orisha del río. Se le considera la madre de todos los Orishas y a los que no dio a luz, simplemente los crió, representa la intelectualidad, la sabiduría y el carácter cambiante, se le compara con el maridá, sirve para evitar bochornos que conlleven a reacciones adversas sobre la salud y las relaciones interpersonales. Muchos sacerdotes piensan que ambos Orishas representan el liderazgo que todo Santero debe seguir.
La combinación de estos dos Orishas lleva a interpretar que Elegua permitirá abrir los caminos y Yemayá, con su gran manto azul intenta evitar la furia de todos los mares. En la actualidad, la letra (precepto que los babalawos emiten cada 31 de diciembre), ha dado como respuesta que durante muchos años, el planeta estará protegido por estos dos Orishas, quienes con sus poderes podrán proteger y guiar las actividades el planeta, permitirán a los seres humanos combatir las fuerzas que intentan desviar el curso normal de las situaciones naturales de los hombres.
Elegua y el niño de Atocha
Para comprender esta relación debemos saber primero quién es el Santo Niño de Atocha, éste es el niño Jesús en los brazos de la Virgen de Atocha, concebida desde comienzos de la Edad Media, donde existe un santuario muy cerca de la ciudad de Madrid, allí se le rinde tributo a esta figura, la colonización permitió llevar esta imagen a la isla de Cuba, donde algunos historiadores explican.
Debido a la esclavitud y tratado de negros en la isla de Cuba, muchos de estos esclavos intentaron sublevarse o huir hacia los montes, los sacerdotes católicos convencieron a los negros a que pudieran llevar sus figuras negras cerca de los templos católicos y pudieran realizar sus ceremonias, la idea era que, se adaptaran a las normas religiosas e insertarlos en la vida civil durante la conquista, algunos aceptaron religiosamente esta propuesta y otros (Aun hoy en día) no aceptan el sincretismo de figuras africanas con santos católicos.
En el caso de Elegua es sincretizado con el santo niño de Atocha, ya que el Orisha es una figura infantil, su aspecto es de un niño carismático y la comparación con el Santo Niño de Atocha conocido en Cuba se asemeja enormemente. Sin embargo Elegua proviene de Nigeria, y el Santo Niño de Atocha no es conocido en ese país, por lo que la Iglesia ha tenido que aceptar estas adaptaciones solamente en la isla de Cuba, alli Elegua es sincretizado junto a otros santos Orishas.
Historia entre Elegua y Orula
Las historias (Patakíes) en la mitología Yoruba son muy comunes, de allí se han obtenido una gran variedad de informaciones que han permitido diseñar toda la cultura Orisha, el nacimiento, desarrollo y actividad de todos los santos. Estos relatos son fundamentales en la guía para las actividades de la santería, en el caso que nos corresponde Elegua y Orula eran hermanos, y según el siguiente patakie se puede apreciar la condición de estos dos Orishas:
Obatalá se encontraba perturbado cuando se enteró que Ogún quería tener relaciones sexuales con su propia madre, por lo que mandó a ejecutar a todos los niños varones. Por eso, Elegua procedió a esconder a todos sus hermanos llevándolos junto a su hermana mayor, pasado un tiempo nacía Orula, el otro hermano de Elegua.
Elegua temiendo que Obatalá pudiera tomar represalias contra su hermano menor, procedió a enterrarlo al pie de una ceiba y diariamente le llevaba comida, un día Obatalá cayó enfermo y Elegua buscó rápidamente a Shangó para que lo curara. Lo cual hizo rápidamente, en ese momento Elegua solicitó a Obatalá que perdonara la vida a su hermano Orula, y por la acción tan noble de Elegua, Obatalá accedió sin ningún problema le perdonó la vida a Orula.
Regocijados de alegría ambos (Shangó y Elegua) se dirigieron a la ceiba para sacar a Orula del árbol, instantáneamente brotó un hermoso tablero donde apareció la figura de Orunmila dándole a Orula el don de la adivinación, y desde ese día Orunmila dijo: “Maferefun (Bendición) Elegua, y maferefun Shangó”.
Obatala
El único que conocía donde vivía Olodumare era Obatala, por lo que, tener ese conocimiento lo convirtió en uno de los Orishas más importantes, ya que antes de que los Orishas tuvieran poderes, tenían que recurrir a Olodumare para que les diera poder. Los Orishas tenían que pedirle a Obatala que fuera el mensajero entre ellos y Olodumare, transmitiéndole todos los pedidos que Obatala escuchaba de los Orishas, concediendo favores y llevando los mensajes, convirtiéndose en un ser muy infeliz. Obatala no era nada ambicioso pero él sabía que los demás Orishas hablaban mal a sus espaldas, los Orishas decían que Obatala se creía el jefe entre ellos y que se daba ese título por la sencilla razón de saber la ubicación de vivía Olodumare, otros se quejaban porque creían que Obatala los trataba como niños mimados.
Esto hizo que Obatala tomara el asunto en sus manos y llevara a todos los Orishas al lugar donde vivía Olodumare, Olodumare al ver esto le preguntó cuál era la razón por la que traía a sus amigos, Obatala le comentó que ya estaba cansado de recorrer esos largos caminos que si les podía conceder a los Orishas algún poder, para que no lo molestaran todos los días, Olodumare consideró esto y aceptó, por lo tanto les concedió a cada uno de los Orishas un don, cuando terminó con todos llegó a Obatala y le concedió el don de controlar y convertirse jefe de los humanos. (Ver artículo: Cassiel)
Siendo así el Orisha con más poderes que todos, ya que era en la cabeza donde se podía establecer si el humano había sido bueno bueno o malo, esto hizo que los demás Orishas volvieran a quejarse de que Obatala solo veía por el mismo y que la razón por la que los llevó ante Olodumare era que quería el poder y mantenerse como jefe de todos los Orishas.
Hay otras historias como, hace mucho tiempo existió un pueblo el cual era muy próspero, pero de pronto los habitantes de dicho pueblo empezaron a quemar toda la basura que tenían, creando así una humareda, Obatala quien habita cerca de esos lares, era la razón por la que este pueblo era sumamente próspero, pero a pesar de que el pueblo era feliz por el humo Obatala decidió dejar el pueblo ya que a él no le gusta el humo, el ruido y mucho menos los malos olores, sin embargo no todo fue felicidad cuando Obatala se fue ya que todos los habitantes del pueblo empezaron a quejarse y además comenzó una época de escasez.
Al ver que esto sucedía, algunos habitantes decidieron ir a ver a Orula y preguntarle al Ifá, éste les comentó que la razón de sus desgracias era que quemaban mucha basura y que esto ocasionaba muchas cantidades de humo, y que por eso era que tenían problemas en el pueblo, también les dijo que para poder evitar estos problemas tenían que dejar de quemar todo y hacer ebbo utilizando omi, eyele y efun para traer al pueblo la felicidad que tenía antes.
Los habitantes llevaron la noticia al pueblo, logrando así realizar todo lo que les dijo Orula y después de eso empezó a llover, lo que ocasionó que todo el humo se fuera, convirtiendo los camino de un color blanco y cuando Obatala volvió y encontró al pueblo hermoso y muy limpio, decidió volver a habitar el pueblo regresándole toda la prosperidad que en el pasado tenía.
Obatala y Yemayá
Cuenta la historia que Yemayá vivía con Obatala, un día se dio cuenta de que estaba oboñu, en otras palabras, quedó embarazada, sin embargo, a medida que pasaban los meses, el embarazo le ocasionaba algunas alteraciones en la salud, cuando llegó el momento del parto, Obatala se encontraba comiendo pescado cuando de pronto él escucha un grito y del susto se traga una espina y se le atraviesa en la garganta, el grito era de Yemayá a quien le dolía mucho ya que no podía dar a luz al niño, empezando a tener convulsiones, Obatala intentando ayudarla logró que la espina se le destrabara.
Pasado unos minutos después, Yemayá seguía sufriendo cuando logró dar a luz, Obatala lo llamo Ine, pero en eso Yemayá salió con Ine cargado en sus brazos y saltó al pantano. En ese lugar habita una de las hijas de Yemayá y era Abita, la razón por la que vivía apartada del mundo era porque era muy fea, Abita recogió al pequeño niño y lo crió como si fuera de ella, sin embargo cuando el niño se convirtió en un hombre se quedó y vivió junto con ella. Desde ese entonces, Yemayá siguió viviendo en el mar pero cuando recordaba que su pequeño niño Ine se perdió en el mar le da un ataque de locura y sale de éste furiosa para buscarlo, arrasando con todo lo que se encontrara en su camino.
Obatala y Oshun
Oshun y Shangó enamorados uno del otro decidieron casarse, muchos decían que Oshun era la única capaz de controlar la ira que tenía siempre Shangó, logrando así que dejara de ser mujeriego para cumplir todas las necesidades que su mujer tenía y complacerla en todo, quien vivía con todos los lujos que ella necesitara en el palacio. Con el pasar del tiempo no cambió nada, sin embargo no todo era felicidad por que cuando Shangó salía a librar las guerras, encerraba a Oshun en una habitación en el palacio ya que su miedo, obsesión y celos eran tantos que temía que ella se fuera del palacio y alguien la tocara y también para que no lo engañara con otro.
Oshun acostumbrada a estar siempre al aire libre y a ir a donde ella quisiera, empezó a enfermar pero a medida que pasaba el tiempo la gente no había vuelto a ver a Oshun, y ésta se empezó a cansar de toda la situación. Cuando Shangó en una ocasión volvió a salir a la guerra y todavía Oshun seguía encerrada y muy enferma se puso a llorar por su dolor y tristeza, mirando a la ventana que estaba en su habitación, cabe mencionar que ella es la Orisha de la alegría de la vida si ella está triste la vida pierde todo su brillo, ahora sus llantos eran tan fuertes que resonaban por todos lados, sin embargo las personas no sabían dónde estaba encerrada y por mas que buscaran no la encontraban. Un día, Elegua a quien se le considera que ve todo y está en todo, pasó cerca del palacio y escuchó los ruidosos llantos.
Esos llantos hicieron que a Elegua le doliera mucho el corazón por lo que decidió contarle a Obatala lo que había visto. Cuando Obatala escuchó lo que Elegua le dijo se preocupó y fue hasta al palacio y se asomó a la habitación donde provenía ese llanto, dándose cuenta que era su hija Oshun quien lloraba de esa forma y quien estaba muy enferma, en eso al verla tan triste decidió agitar su irike y con un ventarrón convirtió a Oshun en una paloma para que volara lejos de ese palacio, subiendo a lo más alto de cielo perdiéndose entre las nubes, desde ese momento todas las personas sabían que Oshun había salido de su prisión ya que había vuelto la felicidad y la alegría. Uno de los animales de Obatala era la paloma pero desde que convirtió a Oshun en una paloma le cedió el derecho de utilizar la paloma para que siempre que tenga la necesidad de escapar se convirtiera en la paloma y subiera al cielo.
Obatala y Elegua
A Elegua le llaman también Elegba o Eleggua, su patakí con Obatala nos cuenta cómo los hijos de Obatala no tenían una casa en donde descansar por lo que Obatala ante las quejas de sus hijos decidió buscar en dónde vivía Orunmila para poder encontrar la manera de saber que materiales eran perfecto para construir una casa para sus hijos. Mientras averiguaba dónde vivía Orunmila se encontró en el camino a Elegua y le preguntó si conocía el paradero de Orunmila y le dijo que no lo sabía, tiempo después volvió a encontrar con Elegua y le volvió a hacer la misma pregunta y él le contestó que no. (Ver artículo: Nganga)
Obatala pensaba que Elegua sí sabía dónde vivía Orunmila por lo que decidió buscar a Elegua y dejarlo sin comer siete días, pasado ese tiempo Obatala agarró un osadie y le volvió a realizar la misma pregunta, Elegua le dijo que si sabía pero que no le diría hasta que lo dejara ir a la montaña para entregarle el mensaje a Orunmila por Obatala y este último no tendría la necesidad de salir él a buscarlo.
Cuando Obatala lo soltó y fue a la montaña empezó a cantarle a Olofin y afefe Orun, estos los oyeron y propiciaron una gran tormenta derribando los árboles que quedaban cerca de la vivienda de Obatala, cuando los hijos de Obatala se dieron cuenta de lo que estaba pasando aprovecharon la madera de los árboles y crearon sus respectivas casas.
Cuando Elegua volvía a donde vivía Obatala pasaron siete días y cuando llegó le dijo que ya fue a donde vive Orunmila y que ya sus hijos tenían los materiales para fabricar la casa, sin embargo cuando Obatala salió y miró las casas de sus hijos no le gustó ya que según él las casas eran muy malas.
Pasaron varios días después de eso, cuando Elegua iba caminando cerca de donde vivía Obatala, se dio cuenta de que Oggun tenía una hacha en las manos, al ver esto fue directo a la casa de Orunmila y le contó lo que vio, Orunmila anonadado por lo que escuchó le dijo a Elegua que hablara con los árboles y les dijera que si le daban algo a Oggun tendrían una destrucción, esto hizo que Elegua fuera y cumpliera lo que le pidió Orunmila.
Cuando Oggun llegó a la casa de Obatala, afefe lerun propició otra tormenta tumbando todas las casas que habían construido sus hijos, siendo así que Oggun se asustó y le fue a contar todo lo que había pasado a Obatala, cuando escuchó lo que le dijo le dio de comer etu meyi para darle las fuerza necesaria para derribar los árboles y así construir una casa.
Cuando al fin la tormenta terminó, Oggun se dirigió a la montaña con su hacha y cuando llegó a los árboles fue a preguntarle a cada uno si lo podía cortarlos para construir la casa, la mayoría de los árboles le habían dicho que no podían complacerlo hasta que llegó donde estaba el árbol de majagua y este le dijo que si ya que creía que era el más poderoso, al permitirle a Oggun cortarlo puso su hacha y empezó a cantar logrando así derribar el árbol, después logró seguir derrumbando los demás árboles hasta que llegó a la Ceiba y le dijo que porque era obediente no se iba a talar es por eso que es respetado este árbol en la religión. Pero cuando volvió a la casa y Elegua intentó entrar a la casa Obatala le prohibió la entrada y lo maldijo que mientras viva no tendrá hogar.
El mito con Shangó
Cuenta la historia que cuando logró Shango derrotar a Oggun siguió con la vida que antes tenía, es decir, volvió a las fiestas y a más mujeres, mientras que en el caso de Oggun siguió con su trabajo en la fragua, tratando los dos de no volver a verse, pero cuando existía la ocasion en que Oggun y Shangó se lograban oír los truenos y relámpagos en el cielo. Tiempo después Obatala oyó las peleas que tenían estos hermanos llamó a Shango para que lo fuera ver.
Cuando Obatala y Shangó se encontraron, Obatala le dijo que esas peleas que tenía con su hermano le provocaban mucha pena y que debía encontrar la manera de controlar su ira, Shangó le contestó que la culpa no era de él sino de Oggun quien maltrató a su madre y quien se interpuso entre la relación de Oshun y él, es por eso que Obatala le dijo que aunque Oggun haya ofendido a su madre él ya estaba pagando eso trabajando en la fragua, sin embargo Shangó le había robado a su esposa y amante además de quitarle su espada, por lo que ninguno de los dos es completamente inocente.
Después de eso, Shangó siguió hablando con Obatala diciéndole que Oggun había matado a su perro y Obatala, intentando quitar el resentimiento de él, le dijo que esa ira es muy negativa y que la energía que él poseía debía parar en otro lado por lo que acto seguido se quitó una cuenta de su collar de color blanco, el que siempre usaba y se la dio a Shangó para que se las pusiera en las cuentas de su collar de color rojo para que fuera un símbolo de sabiduría y paz, para que la use con justicia y no usarla con venganza. Desde ese entonces, Shangó utilizó su collar de cuentas de color rojo con la cuenta blanca que Obatala le obsequió y se convirtió en el Orisha de la justicia.
Su leyenda con Orula
Obatala observaba mucho a Orula por lo inteligente que ella era, pensando varias veces en darle el gobierno del mundo, sin embargo, se ponía a pensar en ello muy bien y se retractaba y volvía a pensar de nuevo en eso, ya que consideraba que Orula era demasiado joven para cargar ese puesto, ya que era una responsabilidad demasiado grande para llevar a cabo porque tenía que demostrar sabiduría, juicio y solemnidad para realizar los actos que se le presentarán.
Tiempo después, quiso tomar a Orula a prueba y le mandó a realizar el mejor plato de comida que ella pudiera hacer, ella aceptó la intención de Obatala y se encaminó al mercado a adquirir una lengua de toro, para después dirigirse a su casa y cocinar y condimentar la lengua de una forma especial. Cuando Obatala comió la lengua de toro le encantó y le preguntó por qué esta comida era la mejor, Orula le dijo que tiene muchas cosas buenas como que mejora la estabilidad social, otorga haché, anuncia virtud logrando así realzar la belleza de las obras y por esa razón es que aumentan la clase social convirtiéndola en una alta.
Pasado un tiempo, le pidió a Orula que le preparara la peor comida, Orula obedeciendo sus deseo fue de nuevo al mercado y compró una lengua de toro, para después trasladarse a su casa y condimentarla y cocinarla, cuando estuvo listo Obatala intrigado le pregunta el por qué eligió la lengua de toro como la peor comida ya que cuando le pidió hace algún tiempo que le preparara la mejor comida le presento lo mismo, Orula le contestó que se debía a que también puede ser la mejor como igualmente puede ser mala ya que puede difamar las personas, es vendida y se olvida en el pueblo, deshace el prestigio que antes tenías y por último, y no menos importante, con él se pueden realizar actos horribles, ante esos comentarios realizados por Orula, Obatala quedó totalmente fascinado y le otorgó la autoridad para gobernar el mundo y desde ese entonces ella gobierna al mundo.
Patakí de Oshun
En la santería o la religión yoruba los patakíes son historias o relatos breves utilizados para exponer los orígenes de los orishas, que tienen la finalidad de representar a diferentes situaciones. En el caso de Oshun, su pataké está relacionado a otras de deidades de esta.
El principal está relacionado con su presencia y recibimiento en el Palacio de Olofin. Esta historia relata que en la antigüedad Oshun viva en el castillo de Olofi, su padre. Como consecuencia de todos los halagos que recibía constantemente se creó un conflicto de celos por parte de la esposa de Olofi, por lo que ideó un plan para dejar mal a Oshun ante todos y lo logró y por esta razón su padre la trataba con bastante indiferencia. Sin embargo, la mujer no estaba satisfecha y deseaba que Olifi asesinara a Oshun, quien se dio cuenta del malvado plan y decidió irse del palacio por su propia cuenta. Llena de tristeza, se cruzó con Yemayá, quien comprendió su situación y le brindó cobijo, le dijo que su escondite sería el río y que por ende también sería su reino.
Al pasar un poco el tiempo, Olofi cayó en cuenta y descubrió el plan de su mujer, a quien dejó sola por maliciosa. Lleno de remordimiento y arrepentimiento puso todas sus energías en la búsqueda de Oshun. Pero los resultados no eran positivos, pues, había pasado mucho tiempo tratando de encontrarla pero no podía, buscó tanta ayuda que tuvo que recurrir a Orunmila. Esta le contó sobre el lugar en donde se encontraba solo porque estaba consciente de que sus intenciones nunca fueron malas, es por ello que le dijo: “Debes acercarte a la orilla del río, ese fue el reino que le otorgó Yemayá. Cuando estés allí debes sonar una campanita y verter un poco de miel en el agua”.
El hombre hizo caso y se fue directo al río para poder ver nuevamente a su hija. Olofi siguió los pasos al pie de la letra y esperó a que ella apareciera. Cuando finalmente salió del agua cristalina de su reino, su padre se sintió atemorizado pero actuó rápido antes de Oshun se marchara y por eso le pidió perdón inmediatamente y le suplicó que volviera a casa para estar a su lado. La diosa de este maravilloso reino sintió la sinceridad y el amor con el que su padre le hablaba pero no aceptó su propuesta y le dijo: “Te quiero padre y siempre te he querido y siempre te querré pero el río es mi hogar, al cual eres bienvenido cada vez que lo desees. Ya sabes como llamarme”. La emoción de Olofi era evidente y por eso le ofreció la misma calidez de bienvenida en el palacio que anteriormente era su hogar.
Oshun y Oggun
Esta historia cuenta que Oshun logró mediante su carácter de orisha que Oggun pudiera salir del monte. Oggun era bastante terco, volátil e incierto. Es por ello que tomó la decisión de irse a vivir al monte y dejar a los orishas de lado, pero estos consideraban que era sumamente necesario que este ser divino regresara con ellos porque por sus características era más seguro que permaneciera al lado de estos. Inventaron e intentaron infinidades de estrategias para que volviera pero cada vez que lo intentaban fallaban nuevamente.
Por este motivo se rindieron y decidieron no seguir insistiendo. En el momento justo, apreció Oshun quien llena de curiosidad preguntó qué era lo que intentaban porque llevaba muchos días observando una actitud rara y sospechosa, pues, susurraban y ahora se encontraban preocupados y decepcionados. Le contaron a esta hermosa dama lo que había sucedido con Oggun, es decir, le dijeron que había huido al monte pero que era muy importante para ellos porque tenía un espíritu guerrero que hacía que su desempeño como orisha fuera excelente y que no querían de ningún modo que lo ocurriera nada malo en aquel lugar al que se había ido.
Oshun escuchó toda la historia y las preocupaciones que los orishas tenían es por ello que los comprendió. Gracias a su inteligencia tomo cartas en el asunto para solucionar el problema, para ello se colocó miel en su cuerpo y se dirigió al bosque para conseguir que Oggun volviera. En el momento en el que atravesó el pantano consiguió a quien buscaba. Rápidamente, logró que éste volviera a la sociedad de donde venía. Esto lo logró mediante conversaciones que tuvo con Oggun, en las que usó sus encantos para atrapar su atención y así poco a poco empezaron a caminar lejos del bosque en el que se encontraban. Esto se dio porque distraído con la agradable plática la siguió pero cuando cayó en cuenta ya estaban nuevamente en la aldea de la cual había huido, justo ahí los estaban esperando los orishas para hacerlo entender por qué debía permanecer al lado de ellos.
Satisfactoriamente, Oggun tuvo la capacidad de entender toda la situación y se quedó, pero también permaneció en este lugar porque se había enamorado perdidamente de Oshun. Sin embargo, el sentimiento no era correspondido porque la preciosa mujer estaba enamorada de Shangó, por este motivo creyó que Oshun lo había engañado, pero al pasar un tiempo muy corto entendió que ella jamás se le insinuó sino que él se sentía sumamente a gusto con su compaña.
Oshun y Orula
Este patakí cuenta una historia relacionada con la belleza de una jovencita que habitaba en las tierras sagradas. Ella tenía un encanto único y peculiar en su manera de caminar, de sonreír y de mirar, pues, se consideraba que era cálida y refrescante. Es evidente entonces que muchos hombre deseaban compartir su vida con ella porque les despertaba un gran interés. Para poder conseguirla se dirigían a su casa a visitar a la madre y ésta sólo les hacía unas preguntas claves después de que pasaran bastante tiempo hablando sobre sus intenciones, ella decía ¿llevas mucho tiempo hablándome de tus deseos de casarte, pero me he dado que no sabes el nombre de mi hija? ¿Cómo es que quieres casarte con una mujer de la que no sabes ni su nombre? ¿Como quieres que te conceda el permiso para tomar la mano de mi hija sin que sepas su nombre?
En respuesta a esta situación, todos los hombres se dieron la tarea de conocer el nombre de la cautivadora y atractiva señorita. Todos los que estaban interesados en ella pensaban que al saber su nombre podían tener una información muy valiosa para obtener el permiso de la madre y que así alguno pudiera casarse con ella. En el intento muchos no tuvieron éxito y otros decidieron mentirle a la madre inventando cualquier otro nombre. Dada esta situación la madre pensó que no podía estar todo el tiempo de su vida recibiendo a pretendientes que le mintieran para casarse con su hermosa hija y se convirtió en una mujer más severa y solo iba a darle atención a aquellos hombres que se acercaran por primera vez y que supieran el nombre de la jovencita.
Un hombre llamado Orula también estaba cautivado por la carisma y belleza de la muchacha pero se le hacía imposible adivinar su nombre, hasta llegó a usar sus oráculos pero fracasó. No obstante, no se rindió y llevó a cabo un plan en el cual Elegua estaba presente porque Orula lo consideraba como el único que podía brindarle ayuda con sus maravillosas habilidades para descifrar el nombre de la mujer que lo tenía enamorado. Elegua aceptó y el plan se puso en marcha, intentó muchos métodos para poder escuchar pero en todas usaba diferentes disfraces. Un día por la mañana, escuchó a la madre susurrar el nombre de la joven, este era Oshun.
Sin pensarlo dos veces, fue hasta donde estaba Orula para decirle el nombre. Le contó toda la travesía para poder averiguarlo y finalmente se lo dijo. Entonces, se puso en marcha con mucha confianza porque para este momento ya era bastante reconocido. Al tocar la puerta la madre de Oshun salió y éste le dijo: “Sé que no le gusta que le quiten su valioso tiempo ni mucho menos que le mientan pero he venido a buscar la aprobación para casarme con su hija Oshun”. Para sorpresa de la madre el hombre estaba en lo correcto, ese era el nombre de su hija. La señora se puso extremadamente contenta porque dejaría a su preciosa hija en muy buenas manos porque a Orula se le tenía mucho respeto. Y fue así como en esta historia Oshun y Orula se casaron.
Oshun y Oya
Hace bastante tiempo atrás Yemayá, Oshun y Oya eran tres hermanas que habitaban en una tribu. Estas tres, eran pobres, muy pobres la verdad pero eran felices. Yemayá era la mayor de ellas y era quien buscaba el alimento, por esta razón todos los días iba de pesca al mar. Oshun era la siguiente en edad y Oya la más pequeña, por eso Oshun cuidaba de ella en el río en que también pescaba y en el que recogía algunas piedras. A pesar de toda la situación se amaban inmensamente pero tristemente tuvieron que separarse por la invasión de los enemigos a la tribu en la que vivían. Estos invasores se llevaron a la hermana más pequeña, es decir, a Oya. Ninguna de las hermanas se dio cuenta, Oshun estaba dentro del río y Yemayá estaba demasiado lejos como para escuchar los gritos.
Dadas las condiciones, cuando Oshun se percató de que su hermana menor, la más querida no estaba, empezó a lamentarse y a sentir un remordimiento tan grande que la hizo consumirse poco a poco. Al pasar un tiempo, se enteró de lo que pedían aquellos malvados por el rescate de la niña. En vista de que era una cantidad que ella no tenía empezó a reunir monedas de cobre y poco a poco pudo conseguir el dinero para la liberación de Oya. El jefe de la tribu enemiga deseaba a Oshun, ya que, estaba muy enamorado de ella, y en venganza duplicó el monto que se debía pagar por el rescate y en vista de que era sumamente pobre le pidió a súplicas que dejara libre a su hermana. Sin embargo, las lágrimas y la impotencia no fueron suficientes para el jefe de la tribu y por ello le pidió la virginidad a cambio de la libertad de su pequeña hermana.
En consecuencia del gran amor que le tenía Oshun a Oya, ésta aceptó el trato propuesto y los enemigos cumplieron con su parte. Al momento en el que llegaron a casa otra vez, le contaron toda la historia a Yemayá y ésta en gratitud al sacrificio de su otra hermana le decoró los brazos con monedas de cobre y de esta forma Oya jamás podría olvidar el hermoso y valioso gesto que había realizado por ella.
Durante la ausencia de Oya se llevó a cabo la repartición de las tierras y el padre de estas Olofin no le otorgó nada a Oya porque no estaba presente en esta importante ceremonia. Oshun no pudo quedarse callada y le imploró a su padre que no la omitiera y que no la dejara por fuera. Lo pensó muy bien y aceptó pues quedaba un lugar sin ser asignado, el cementerio. Es por ello, que a Yemayá le cedió el agua de todos los mares, a Oshun el agua de todos los ríos y a Oya las tierras del cementerio. Las hermanas aceptaron la repartición y se sintieron satisfechas con la misma. Estas razones son las que justifican que Oya lleve las herramientas de cobre.
Olodumare
Existe una leyenda que data del tiempo en el que sólo los orishas eran los que habitaban el mundo, Obatalá creó a los hombres y estos tenían la libertad de transportarse de la tierra al cielo sin ninguna restricción. Sin embargo, una pareja decidió dirigirse un día al palacio de Olofín para solicitarle a éste el ashé de la procreación. Lo pensó un poco antes de aceptarlo, poniendo la condición de que ningún niño tenía permitido traspasar los límites de Layé (la Tierra); los solicitantes aceptaron la condición, y a los meses después nació un niño. Éste creció bajo el control de los padres que toleraban todos sus errores. Un día el niño decidió escapar de sus padres y llegó al espacio de Orun (el Cielo); estando allí comenzó a burlarse de los Orishas, hizo todo tipo de travesuras e hizo caso omiso a todos los que le pidieron que se comportara.
Olofín que observaba lo sucedido, tomó su bastón y lo acarició con tanta fuerza que Orun se separó de Layé y la atmósfera se extendió entre los dos y desde ese día, los hombres perdieron la posibilidad de subir al palacio del Creador.
Olodumare
El Orisha Olodumare (el Dios Supremo), originalmente vivía en la parte inferior del cielo, contemplando interminables extensiones de agua, un día, Olodumare decidió crear la Tierra y envió a un emisario, el orisha Obatalá, para realizar esta tarea, Olodumare le dió a Obatalá los materiales que necesitaba para crear el mundo, una pequeña bolsa de tierra suelta, una cadena de oro y una gallina de cinco dedos.
Obatalá recibió instrucciones de usar la cadena para descender del cielo, cuando llegó al último eslabón, amontonó la tierra suelta sobre el agua, luego colocó a la gallina sobre la pila de tierra y le ordenó que esparciera la tierra, cuando esto se terminó, Obatalá subió la cadena al cielo para reportar su éxito a Olodumare y éste envió a su asistente de confianza, el camaleón, para verificar que la tierra estuviera seca, cuando su ayudante le aseguró que la tierra era sólida, Olodumare llamada Tierra ‘Ile Ife’, la convirtió en la casa sagrada.
Antes de retirarse al nivel más alto del cielo, Olodumare decidió distribuir sus poderes sagrados ‘ashé’, unió a Obatalá (el Orisha de la creación) y Yemayá (el orisha del océano), lo que dio a luz a un panteón de orishas, cada uno de los cuales poseía una parte del poder sagrado de Olodumare. Por fin, el poder divino de Olodumare se dispersó, Olodumare los llamó a todos desde la Tierra al cielo y le dio a Obatalá el poder sagrado de crear vida humana, Obatalá regresó a la Tierra y creó a los antepasados, dándoles su propio poder divino; por cierto se dice que todas las personas son descendientes de los primeros habitantes de la ciudad sagrada de Ile Ife.
Patakies de Obba:
El padre de Obba le dijo que ya era tiempo de escoger marido, y que tenía que encaminar su vida, pues sus enseñanzas habían sido productivas y que él la quería ver feliz. Shangó y ella se conocieron, y al momento surgió una atracción, un amor majestuoso, profundo. Aunque él vivía con Oyá, una mujer de recia personalidad muy parecida a la de él, Shangó sabía que los atributos, beneficios y cualidades que aportaría Obba a su matrimonio harían del suyo un reino aún más poderoso.
Al principio, su unión fue feliz. Shangó dejó sus andanzas con Oyá y se dedicó por entero a Obba. En su palacio se respiraba bondad y tranquilidad. Obba bajaba todas las mañanas al río para encontrarse con su hermana Oshún, y las dos se contaban sus pequeños secretos, mientras se bañaban en las dulces y cristalinas aguas, con sus pececitos de colores y sus chinas pelonas. Por momentos, eran como apariciones veladas en el arco iris de las cascadas.
Oyá, desde lejos, las veía y no podía contener la envidia, porque esa mujer tan bella y, por añadidura, hermana suya, había logrado lo que ella nunca había alcanzado con sus encantos y hechicerías: casarse con Shangó. Caviló mucho cómo reconquistar el amor de Shangó, quien con sus recuerdos no la dejaba tranquila. Y acostada bajo un jagüey milenario, tuvo el sueño fatídico de la venganza. En espíritu, se trasladó a la morada de los ikú y los eggun, y, en el desierto cementerio, donde el viento hacía silbar las copas de los árboles y se oían los chirridos estridentes de las aves de rapiña, encontró Oyá la solución para reconquistar el amor perdido y descansó por primera vez en muchos días.
A la mañana siguiente, fue al encuentro de sus hermanas en el río; conversó y se divirtió con ellas, y ganó la confianza de Obba, tan ingenua y dulce. Sin embargo, no engañó a Oshún, quien, recelosa, alertó a su hermana sobre la extraña conducta de Oyá, pero Obba no le prestó oídos. Con frecuencia, Oyá le daba a Obba recetas de las comidas favoritas de Shangó que la joven, diligentemente, cocinaba para su marido. Hasta un día, en que lo único que tenía Obba era harina de maíz. Oyá le dijo: "No te apures, que vas a resolver como hice yo una vez. Te cortas la oreja, se la preparas con el maíz y la sazonas con todo tipo de hierbas". Ese día, Oyá llevaba puesto un pañuelo de nueve colores que le tapaba las orejas. A Obba, le pareció muy raro, pero en su afán por complacer a su hombre, se apresuró a cortarse la oreja, y preparó con ella un delicioso caldo de maíz. Cuando Oyá vio acercarse a Shangó se convirtió en una centella. En su felicidad sin límites, arrasó con su fuego parte de los bosques.
Al llegar Shangó a su palacio, encontró la mesa lindamente servida, con profusión de flores rojas como la sangre. Abrazó a su mujer y le preguntó qué había de comida, pues traía un hambre atroz. Obba le sirvió su plato favorito, el cual él comió con gusto, aunque sin dejar de observar a su mujer, a quien encontraba distinta. Al percatarse de que Obba llevaba un pañuelo, cosa que nunca usaba, pues a Shangó le encantaban sus trenzas largas y su cabello sedoso, le pidió que se lo quitara. Al verla sin una oreja, tembló de rabia, pues él, perfecto en su belleza, no consentía a su lado a una mujer imperfecta. Obba comprendió entonces el engaño de Oyá. Shangó, echando fuego por los ojos, la abrazó por última vez, y le dijo que ella seria su única y verdadera mujer, pero no tendrían más relaciones, si bien la respetaba por su sacrificio y siempre sería la
primera entre todas.
Obba, avergonzada, pero reina entre las reinas, visitó a su padre Obbatalá y, mientras caminaba hacia su palacio, sus lágrimas brotaban inconteniblemente, dejando a su rastro un río caudaloso, que arrasaba con todo a su paso, al despeñarse entre rocas y árboles. Los jagüeyes, las ceibas, las palmas y las ácanas se arqueaban para saludar las lágrimas vertidas por el corazón desgarrado de Obba.
Obbatalá, al contemplar a Obba que le agradecía cuanto le había otorgado con sus dones divinos, comprendió la traición de Oyá y la gran decepción de Obba, quien no comprendía las falsedades humanas. Por ello, le concedió lo que le pedía su hija: "Quiero irme a donde nadie pueda verme. Quiero la tranquilidad de lo no existente, quiero vivir con los muertos, con los espíritus, con quienes no me puedan hacer ningún daño. El cementerio será, de ahora en lo adelante, mi ilé (casa)".
Agradeció otra vez a su padre y fue a despedirse de su hermana Oshún, quien recibía en su río revuelto el afluente del de las lágrimas de Obba. Las dos hermanas se unieron más que siempre, se formó un gran remolino en el cual Obba se trasladó del mundo de los vivos al mundo de los muertos, y dejó a Oshún, quien en lo adelante seria la única que podría comunicarse con ella, encargada de sus asuntos en la tierra de los Orishas.
Obbatalá, para que Obba pudiera vivir en paz en su nueva morada, le entregó un puñal de fino acero con empuñadura de madera ricamente adornada en oro, plata y piedras preciosas; un barquito pequeño para que se trasladase donde quisiera; una brújula con los cuatro puntos cardinales, de los cuales seria dueña absoluta; una coraza o escudo como protección contra todos los males; una careta para esconderse tras ella y evitar ser molestada; un libro en representación de sus conocimientos y enseñanzas, y una catalina, símbolo del poder divino.
Todos ellos estaban hechos de madera de ácana, muy dura, útil contra todos los maleficios y maldiciones. Desde ese momento, los amarres, las brujerías y los conjuros mágicos hechos a través de Oshún no se desatarían jamás. Obba vivió feliz, pues sabía que ella era la única y verdadera esposa de Shangó y nadie podría ocupar su lugar en el reino de los Orishas
Shangó y Orula
Orula era el sacerdote de Shangó, a quien este consultó luego de enterarse de la traición de su amante Oshun con su hermano. Se dice que días más tarde de los sucesos, Orula le leyó los oráculos a Shangó para ver cómo se le presentaba su situación. Un día antes, Orula se había caído y se lastimó en el patio de su casa, caso que vio en los oráculos, pero no hizo ebbo, que es limpieza, para evitar la caída.
Cuando Ochun miró a Orula para registrarla con el oráculo, le advirtió que se cuidara del fuego. El oráculo le dijo que hiciera una limpieza muy rápida para garantizar así su seguridad. Le señaló que Shangó estaba en un conflicto y en busca de su amante Oshún para vengarse de una infidelidad. (Ver articulo: Akshobhya)
Al saber de todo esto, Orula quiso levantarse pero no le fue posible por la caída. En ese momento Oshún se dio cuenta de los problemas y le preguntó si estaba bien, a lo que éste le respondió que tenía que hacer un ebbo, pero no podía caminar porque estaba con mucho dolor. La bella Oshun ubicó todos los elementos que necesitaban para hacer su ebbo.
Por lo que había hecho, Orula estaba muy agradecido con Oshún. Al día siguiente pasó a ver cómo seguía Orula y se percató de que la cocina estaba limpia, cosa que le llamo la atención en vista de que Orula nunca cocinaba. Oshún le cocinó su plato favorito, gallinas asadas. (Ver articulo: Salacia)
Mientras tanto, Shangó que estaba buscando a Oshun por todos lados, al preguntarle a unas personas sobre su paradero, estos le indicaron que se encontraba en la casa de Orula. Esto hizo estallar de ira a Shangó quien en seguida creyó que Orula era cómplice del romance entre Oshun y Ogun.
Shangó se presentó en la casa de Orula con la velocidad del rayo y la fuerza del trueno y le prendió fuego. Oshun estaba en el patio agarrando algunas hierbas para preparar el plato de las gallinas. Toda la casa de Orula se prendió de fuego en cuestiones de segundos y así Shangó, satisfecho, se marchó creyendo que había castigado a Ochún por su infidelidad con Ogun.
Al ver su casa en llamas, Orula se olvidó de su dolor y salió rápidamente de la vivienda. Cuando Oshun vio toda la casa hecha fuego, corrió hacia la casa buscando a Orula de habitación en habitación gritando su nombre. Oshún estaba ahogaba por el humo pero aun así salió llorando y casi quemada por las llamas gritando que Orula todavía estaba en la casa.
Al comprobar que Orula estaba bien, corrió hacia él y lo abrazó. Él le dijo que desde ese día estarían siempre juntos. Donde quiera que Orula esté, Oshun tendrá la satisfacción de hablar junto a él.
Shangó y Yemayá
La relación entre Yemayá y Shangó era que ésta fue la madre de crianza del rey Shangó. Cuenta la leyenda que un día, ella fue al fondo del mar y pasó mucho tiempo sin que nadie la viera. Yemaya se encontraba en lo más profundo de las aguas, ordenando su mundo entre caracolas y peces, aunque extrañaba la tierra.
Un día escuchó el sonar de unos tambores que le hacían el llamado al wemilere. Esto le provocó un gran deseo de volver al mundo de los hombres. Para ello se vistió con sus mejores galas contentivas de un color azul y así subió a la tierra para ir a bailar. Su belleza hizo que Shangó, no la reconociera y esa noche tocó, cantó y bailó para ella, como una forma de seducirla.
Yemayá decidió tenerle una trampa y con voz dulce, lo invitó a visitar su ilé. Shangó la siguió pero al llegar a la orilla del mar, se detuvo angustiado pues no sabía nadar. Yemayá lo convenció de que no tenía nada que temer e impactado por la belleza de la dueña del mar aceptó continuar.
Una vez estando dentro del mar, Yemayá saltó del bote e hizo hervir las aguas convirtiéndolas en remolinos. Shangó se cayó del bote luchando por no ahogarse dando súplicas de ayuda a Yemaya pero esta se hacía la sorda ante las peticiones. Cuando estaba a punto de morir, ella subió por encima de las aguas y con toda su grandeza le dijo: ¡Ahora me conoces! ¡Respétame! ¡Que yo soy tu iyare! Shangó, le pidió perdón y ella lo salvó del mar.
La relación entre Yemayá y Shangó era que ésta fue la madre de crianza del rey Shangó. Cuenta la leyenda que un día, ella fue al fondo del mar y pasó mucho tiempo sin que nadie la viera. Yemaya se encontraba en lo más profundo de las aguas, ordenando su mundo entre caracolas y peces, aunque extrañaba la tierra.
Un día escuchó el sonar de unos tambores que le hacían el llamado al wemilere. Esto le provocó un gran deseo de volver al mundo de los hombres. Para ello se vistió con sus mejores galas contentivas de un color azul y así subió a la tierra para ir a bailar. Su belleza hizo que Shangó, no la reconociera y esa noche tocó, cantó y bailó para ella, como una forma de seducirla.
Yemayá decidió tenerle una trampa y con voz dulce, lo invitó a visitar su ilé. Shangó la siguió pero al llegar a la orilla del mar, se detuvo angustiado pues no sabía nadar. Yemayá lo convenció de que no tenía nada que temer e impactado por la belleza de la dueña del mar aceptó continuar.
Una vez estando dentro del mar, Yemayá saltó del bote e hizo hervir las aguas convirtiéndolas en remolinos. Shangó se cayó del bote luchando por no ahogarse dando súplicas de ayuda a Yemaya pero esta se hacía la sorda ante las peticiones. Cuando estaba a punto de morir, ella subió por encima de las aguas y con toda su grandeza le dijo: ¡Ahora me conoces! ¡Respétame! ¡Que yo soy tu iyare! Shangó, le pidió perdón y ella lo salvó del mar.
Mito con su hermano Eleggua
Cuentan que Obatalá ordenó ejecutar a todos los varones, frenético con sus descendientes al enterarse que Oggun había querido tener relaciones con su propia madre. Por esta razón, una vez que nació Shangó, Elegguá su hermano, lo salvo ocultándolo y luego llevándoselo a su hermana mayor Dadá, para que lo criara.
Al transcurrir el tiempo, Obatalá cayó enfermo y Elegguá fue a buscar a Shangó para que lo curara. Así lo hizo, Shangó curó a su padre. El momento fue oportuno para que Elegguá le implorara a Obatalá el perdón de Orula a lo que el padre accedió. Lleno de gozo por aquella acción, Shangó cortó una ceiba y de ella construyó un hermoso tablero con el que le paso a su hermano Orunmila el don de la adivinación.
Desde entonces Orunmila pronuncia las palabras “Maferefun que significa bendición, Elegguá, maferefun Shangó, Elegbara. La jerarquía de Eleggua llega a niveles superiores a los de Shangó, ya que perteneciente a la hermandad de Ochosi, Oddúa y Oggún.
Cuentan que Obatalá ordenó ejecutar a todos los varones, frenético con sus descendientes al enterarse que Oggun había querido tener relaciones con su propia madre. Por esta razón, una vez que nació Shangó, Elegguá su hermano, lo salvo ocultándolo y luego llevándoselo a su hermana mayor Dadá, para que lo criara.
Al transcurrir el tiempo, Obatalá cayó enfermo y Elegguá fue a buscar a Shangó para que lo curara. Así lo hizo, Shangó curó a su padre. El momento fue oportuno para que Elegguá le implorara a Obatalá el perdón de Orula a lo que el padre accedió. Lleno de gozo por aquella acción, Shangó cortó una ceiba y de ella construyó un hermoso tablero con el que le paso a su hermano Orunmila el don de la adivinación.
Desde entonces Orunmila pronuncia las palabras “Maferefun que significa bendición, Elegguá, maferefun Shangó, Elegbara. La jerarquía de Eleggua llega a niveles superiores a los de Shangó, ya que perteneciente a la hermandad de Ochosi, Oddúa y Oggún.
Conflicto con Obatalá
Cuentan que hubo un tiempo en que la tierra estaba sin gobierno ni dirección por lo que se originó una fuerte pelea entre Shangó y Obatalá. En medio de la disputa, Shangó lanzó un reto a Obatalá, en el que ambos debían armarse con grandes hachas para así escoger quien era el que debía gobernar al mundo.
Obatalá aceptó el reto, pero en el fondo sabía que iba a perder con Shangó por el hecho de que éste era más joven, más fuerte y hasta con más rapidez que él. Obatalá acudió a la casa de Orunmila, quien le observó el ifa y le marco una rogación con la frase “akuko meyi, asho funfun y dundun”, usando semillas de melón y owo. Le dijo que le diera un akuko a Elegua y otro a Oggun, para ganar el conflicto.
Al comerse el akuko, Elegua le dijo a Obatalá que fuesen a hablar con Oggun para que le construyera las hachas que utilizarían en el duelo. Así lo hicieron y al llegar allí, Obatalá le entregó el akuko a lo que le predijeron que no perdería la lucha. Elegba y Oggun prepararon las hachas pero la que le entregaron a Shangó le colocaron el cabo partido pero una manera que éste no se percatara de la trampa.
Olofin presidio la pelea dando la orden para el inicio de la lucha. Obatalá tomó el hacha buena y le dejó a Shangó la otra. Shangó comenzó dando dos golpes fuertes en el piso con lo que derribo a Obatalá. Cuando fue a dar el tercero golpe, el cabo del hacha se partió, lo que aprovecho Obatalá para derribarlo y lanzarlo al piso hasta que se rindió.
Olofin declaró a Obatalá como ganador y desde este momento le designo gobernar en la tierra. Al oír las palabras de Olofin, Shangó se arrodilló ante Obatalá solicitándole su bendición y éste se la otorgó. Con el pasar del tiempo, Shangó se enteró de la trampa que le habían hecho y cargado de una profunda cólera, lanzó una maldición sobre la tierra.
Cuentan que hubo un tiempo en que la tierra estaba sin gobierno ni dirección por lo que se originó una fuerte pelea entre Shangó y Obatalá. En medio de la disputa, Shangó lanzó un reto a Obatalá, en el que ambos debían armarse con grandes hachas para así escoger quien era el que debía gobernar al mundo.
Obatalá aceptó el reto, pero en el fondo sabía que iba a perder con Shangó por el hecho de que éste era más joven, más fuerte y hasta con más rapidez que él. Obatalá acudió a la casa de Orunmila, quien le observó el ifa y le marco una rogación con la frase “akuko meyi, asho funfun y dundun”, usando semillas de melón y owo. Le dijo que le diera un akuko a Elegua y otro a Oggun, para ganar el conflicto.
Al comerse el akuko, Elegua le dijo a Obatalá que fuesen a hablar con Oggun para que le construyera las hachas que utilizarían en el duelo. Así lo hicieron y al llegar allí, Obatalá le entregó el akuko a lo que le predijeron que no perdería la lucha. Elegba y Oggun prepararon las hachas pero la que le entregaron a Shangó le colocaron el cabo partido pero una manera que éste no se percatara de la trampa.
Olofin presidio la pelea dando la orden para el inicio de la lucha. Obatalá tomó el hacha buena y le dejó a Shangó la otra. Shangó comenzó dando dos golpes fuertes en el piso con lo que derribo a Obatalá. Cuando fue a dar el tercero golpe, el cabo del hacha se partió, lo que aprovecho Obatalá para derribarlo y lanzarlo al piso hasta que se rindió.
Olofin declaró a Obatalá como ganador y desde este momento le designo gobernar en la tierra. Al oír las palabras de Olofin, Shangó se arrodilló ante Obatalá solicitándole su bendición y éste se la otorgó. Con el pasar del tiempo, Shangó se enteró de la trampa que le habían hecho y cargado de una profunda cólera, lanzó una maldición sobre la tierra.
Guerra con Oggun
La rivalidad de Shangó y Oggun se remonta a miles de años atrás. Oggun estaba casado con Oya, pero ella al ver a Shangó, quedo prendida de él. Shangó le correspondió y se la llevó, mientras Oggun estaba trabajando. Al parecer, el interés de Shangó era vengarse de Oggun y como este era revoltoso y bebía mucho, no le fue difícil a Shangó arrebatarle la mujer.
Shangó y Oya se fueron a vivir a casa de Dada, quien lo había criado como un hijo. Cuando Oggun se enteró de lo que había pasado, le declaro la guerra a Shangó. Antes de salir a la batalla, Shangó se acerca a su wuirito, mete el dedo, se lo pasa por la lengua y se va. Oya lo estaba observando y por curiosidad hace lo mismo que Shangó pero cuando iba a hablar, le sale grandes centelleos por la boca, lo que la asusta, escondiéndose entre unas matas de palma.
Dada se percata de la ausencia de Oya y comienza a buscarla y llamarla. Se da cuenta de que el wuiritio de Shangó se encuentra en una posición diferente y por curiosidad mete el dedo en el wuirito y se va para continuar buscando a Oya. Dada pasa el dedo por su boca y comienza botarle grandes llamas por la boca lo que la asusta y se mete en la misma mata de palma que estaba Oya.
Presas del miedo, las dos mujeres se abrazaron y a su llegada, Shangó consigue su wuirito en posición distinta. Busca a las mujeres y las regaña por lo que hicieron. Oya le refiere a Shangó que por el hecho de ser ahora su mujer necesita saberlo todo y remarca que debe ganarle la guerra a Oggun. Esto hizo enfurecer a Shangó y le dijo que no era fácil ganarle una guerra a Oggun, ya que por su curiosidad se le había roto su Ozain, perdiendo el ashe.
Mientras tanto, Oggun se preparaba para la guerra con Shangó, quien estaba perdiendo. Oya observaba la batalla desde lo alto de una loma y comenzó a prevenir a Shangó pero no podía, pues de su boca no salían palabras sino grandes llamaradas de candela. Oggun aprovecho la confusión que esto provocaba ubicándose al lado de Shango, obligando con las llamaradas a retirarse de la contienda.
Shangó usó como arma los truenos, los rayos y los relámpagos y Oya la centella. Sólo unidos le ganaron la guerra a Oggun, obligándolo a huir ir al monte, donde igual Shangó lo encontró vestido de carmesí. Es por ello que se puede decir que donde exista un montador de Oggun y uno de Shangó, es seguro que en esa fiesta haya problema
La rivalidad de Shangó y Oggun se remonta a miles de años atrás. Oggun estaba casado con Oya, pero ella al ver a Shangó, quedo prendida de él. Shangó le correspondió y se la llevó, mientras Oggun estaba trabajando. Al parecer, el interés de Shangó era vengarse de Oggun y como este era revoltoso y bebía mucho, no le fue difícil a Shangó arrebatarle la mujer.
Shangó y Oya se fueron a vivir a casa de Dada, quien lo había criado como un hijo. Cuando Oggun se enteró de lo que había pasado, le declaro la guerra a Shangó. Antes de salir a la batalla, Shangó se acerca a su wuirito, mete el dedo, se lo pasa por la lengua y se va. Oya lo estaba observando y por curiosidad hace lo mismo que Shangó pero cuando iba a hablar, le sale grandes centelleos por la boca, lo que la asusta, escondiéndose entre unas matas de palma.
Dada se percata de la ausencia de Oya y comienza a buscarla y llamarla. Se da cuenta de que el wuiritio de Shangó se encuentra en una posición diferente y por curiosidad mete el dedo en el wuirito y se va para continuar buscando a Oya. Dada pasa el dedo por su boca y comienza botarle grandes llamas por la boca lo que la asusta y se mete en la misma mata de palma que estaba Oya.
Presas del miedo, las dos mujeres se abrazaron y a su llegada, Shangó consigue su wuirito en posición distinta. Busca a las mujeres y las regaña por lo que hicieron. Oya le refiere a Shangó que por el hecho de ser ahora su mujer necesita saberlo todo y remarca que debe ganarle la guerra a Oggun. Esto hizo enfurecer a Shangó y le dijo que no era fácil ganarle una guerra a Oggun, ya que por su curiosidad se le había roto su Ozain, perdiendo el ashe.
Mientras tanto, Oggun se preparaba para la guerra con Shangó, quien estaba perdiendo. Oya observaba la batalla desde lo alto de una loma y comenzó a prevenir a Shangó pero no podía, pues de su boca no salían palabras sino grandes llamaradas de candela. Oggun aprovecho la confusión que esto provocaba ubicándose al lado de Shango, obligando con las llamaradas a retirarse de la contienda.
Shangó usó como arma los truenos, los rayos y los relámpagos y Oya la centella. Sólo unidos le ganaron la guerra a Oggun, obligándolo a huir ir al monte, donde igual Shangó lo encontró vestido de carmesí. Es por ello que se puede decir que donde exista un montador de Oggun y uno de Shangó, es seguro que en esa fiesta haya problema
Orula y Oshun
Existe un pataki de Orula que narra una parte de la historia de Changó, Ochun y Orula, pero establece la forma de como Orula y Ochun se unen en amistad; Chango se sentía muy molesto por la traición de Ochún, la cual estaba coqueteando con Oggun, posteriormente es descubierta por Chango cuando ella se dirigía hacia la morada de Oggun, en el escape Ochún se desaparece, y Chango queda impresionado sin saber qué hacer.
Días después Orula arrojó los oráculos para saber cómo estaba la situación, Ochun se le acerca a Orula y este la mira con el objeto de registrarla en el oráculo, diciéndole que tuviera cuidado con el fuego y que realizara un ebbo (limpieza) rápidamente para que pudiera cuidarse, y que Changó se encontraba en su búsqueda.
Al día siguiente Ochun fue a visitar a Orula, y se da cuenta que la cocina estaba muy limpia, y decide hacerle el plato predilecto a Orula (gallinas asadas), en eso chango en la búsqueda de Orula descubre que se encuentra en casa de Orula, y este pensando que le oculta su relación con Oggun arremete contra la casa de Orula, y esta se enciende en llamas.
Chango pensando que había tomado venganza sobre Ochún y se marchó, en cambio Ochun pensaba que Orula estaba dentro de la casa y salió gritando pensando que Orula había muerto, pero cuando Ochún descubre que Orula está bien, este le dice a ella que no se preocupe, que ese será su destino, estar juntos siempre.
Orula y Eleggua
En un tiempo Orula andaba deambulo, su situación era bastante crítica y complicada, no tenía trabajo ni dinero, en eso se encontró un señor que se encontraba junto a otros haciendo una especie de juego, donde algunos le tiraban monedas y otros se retiraban, había otro grupo que le daba más bien de comer plátanos y bollos, Orula observando esta situación decide aliarse con el señor con el objeto de obtener algún beneficio.
Posteriormente salieron y caminaron juntos, Orula comienza a decirle que él era otro Eleggua, el señor sin decirle nada solo escuchaba sin revelarle nada, así mismo el señor comenzó a contarle su historia triste y Orula callaba ya que no tenía herramientas para poderlo ayudar, Orula pensando que Eleggua tenía su vida resuelta, ya que lo había visto ganar dinero y comprendiéndolo le dijo: “porque no vamos donde Olofí para que nos indique el camino a seguir”.
Estando de acuerdo ambos decidieron ir donde Olofí, ambos trabajan juntos Eleggua en una esquina y Orula en su morada, Eleggua les envía personas para que consultaran a Orula y este les indicaba los ebbos, de manera que comenzó a correr la fama y fortuna para Orula.
Según el pacto Orula debía mandarle diariamente comida a Eleggua todos los días, pero este no podía abandonar el lugar, llego un momento que Orula no daba abasto a la cantidad de persona que Eleggua le enviaba, así que dejó de atenderlo y comenzó a pasar hambre, ya que Orula no tenía tiempo de enviarle alimentos a Eleggua, quien le envía un emisario para que lo atendiera.
Orula se llenó de orgullo y vanidad, que el emisario enviado escuchó cuando Orula dijo que Eleggua era su criado, al saber de esto, Eleggua se molestó demasiado y no le envió más personas para que consultaran, e incluso cuando le preguntaban dónde estaba el adivinador, Eleggua los enviaba a otro lado, Orula al observar que no tenía ninguna persona interesada en sus servicios, decide bajar de su morada y preguntar a Eleggua cuál era el motivo
Este le responde que si conocía a alguien que haya vivido si comer, Orula trata de responder a medias y no da respuesta por lo que eleggua le propone ir de nuevo donde Olofí para establecer otro pacto. En la reunión acuerdan tener otro pacto similar al anterior, pero previamente se le llamo la atención a Orula por su actitud, a lo que nada respondió
Al crearse el nuevo pacto, Eleggua le propone a Olofí que la única manera de aceptar el nuevo pacto sería si, Orula reconozca que él es un príncipe y no su criado, llevando una pluma de loro en la cabeza con el objeto de distinguirlo como tal y no olvidar el pacto, ya sabemos el porqué de loa llamados Elegguas llevan la pluma en la cabeza.
Orula y Yemayá.
Yemayá era la concubina de Orula, ella como dueña del mar y de los océanos, le comunicaba el secreto de los caracoles, interpretaba su lenguaje y este al tener la gran facultad de adivinador de Ifé, les permitía tener una relación bastante poderosa y estable, Orula interpretaba esos secretos y conocimientos de los caracoles a través de los oddun.
Olofí tuvo que convocar a una reunión urgente de los Awó donde Orula debía asistir y ausentarse por mucho tiempo, debido a esa tardanza, Yemaya se había quedado sin dinero, decidió por su cuenta ayudar a los que necesitaban, tomando como base su conocimiento y sabiduría, de manera que cuando alguien venía buscando a Orula ella les decía que no se preocuparan y les lanzaba los caracoles con el objeto de adivinar el problema de la persona.
Las raíces de Yemaya estaban cargadas de técnicas de sabiduría y adivinación, así que por su cuenta ella también podía consultar los caracoles, teniendo un éxito en sus aciertos salvando a mucha gente, y llenándose de fama, de camino a casa Orula escucha decir que existe una mujer adivinadora y que ha salvado la vida de mucha genta gracias a sus dones milagrosos.
Orula decide saber quién es esa mujer y se disfraza, cuando comienza a preguntar el lugar donde realiza esos milagros, se lleva la sorpresa que es en su propia casa, Orula le pregunta porque ha tomado su lugar y usurpado sus dones, ella le responde: ¿Qué pensabas tú, que me iba a morir de hambre?
Dicho esto, se enfureció y decidió llevarla donde Olofí, quien con mucha sabiduría decidió que Orula debería utilizar otros artilugios para la adivinación y Yemaya se quedaría con los Diloggun, además advirtió a Orula que cuando Yemaya saliera de du Oddun, todos los Babalawaos tendrían que rendirle pleitesía, tocar con la frente el tablero y pronunciar: Ebbo Fi Eboada
Orula y Shangó.
Existen muchos patakis entre estos dos orishas, describiremos a continuación uno de los más relevantes que permite establecer el tipo de relación entre ambos.
Orula tenía una gran deuda con Shangó desde hacía mucho tiempo, este último pasaba diariamente por la casa de Orula para ver si podía cobrarle la deuda, pero Orula siempre le decía que no tenis la disponibilidad, ya que los clientes habían dejado de venir y lo poco que recibían les alcanzaba para comer.
Cansado de tanto esperar Shangó decidió cortar unas ramas de un álamo que se encontraba cerca de allí, y decidió cerrar el paso que daba a la morada de Orula, cerrándole todas las posibilidades de recibir clientes y por ende cualquier tipo de comunicación.
Al día siguiente u grupo de personas que deseaban llegar a la casa de Orula en busca de sus consejos y sabiduría, se consiguieron que el camino estuviera totalmente cerrado, durante una semana aproximadamente Orula no sabía por qué no llegaban las personas a consultarlo, creyendo que era falta de suerte, por la deuda que tenía con Shangó.
Orula decide pagar la deuda que tenía con Shangó consiguiendo algún dinero prestado, y de allí en adelante la suerte de Orula mejoró notablemente, sus ingresos crecieron, pudo pagar su deuda y no tuvo problemas con Shangó.
Orula y la muerte
En este pataki se cuenta como no le teme a la muerte, una mujer se acerca a Orula y sosteniéndolo por los hombros le dijo: “Iku (la muerte) está dando vueltas y vueltas por mi casa”, “quiere tomar a mi hijo único”, el niño tenía fiebre y va a morir era una forma de actuar de Iku, le dijo a orula que fuera a su casa lo más pronto posible, ya que si Iku entra en mi casa se llevara a mi hijo.
Sonriendo orula le dice a la mujer: “No llores, tu eres una mujer buena”
Orula le sonrió y le dijo: “No llores, mujer buena. “Y dándole unas palmadas en la cabeza le dijo: “No te preocupes, ve al mercado y compra cuatro canastas de okras y las llevas a tu casa”, dicho esto la mujer se dirigió al mercado y Orula de dijo: “Trata de que Iku no se vaya, yo voy a ir a tu casa”,
La mujer fue al mercado y regreso con la encomienda de Orula, cansada se lo encuentra dentro de la casa esperando por ella, seguidamente le entrega las canastas y le pregunta ¿Qué vas hacer con ellas?, él le contesta: “No tengo tiempo para explicarte, es mejor que hagas silencio”, tomó las cestas de la mujer, y comenzó a esparcir las okras por toda la casa, tratando de cubrir todo el piso,
Y entregándole las canastas a la mujer le dijo: “Tranquila que ya Iku no va a poder hacer nada”, así que la mujer confiada y cansada de tanta angustia, se fue a dormir, mientras esto sucedía la fiebre del niño se elevaba, para entonces Iku decidió quitarle la vida al niño, empeorando la enfermedad, como la puerta estaba sin seguro iku entro fácilmente y llegó hasta el niño antes que la madre despertase.
Cuando se dirigía sigilosamente hacia el niño, pero los pasos de Iku tocaron los okras y este se resbalo y cayó al piso, al levantarse Iku no podía caminar por la cantidad de okras que habían por el suelo, la savia eran tan resbaladiza como el jabón, y asombrado trato de salir de la habitación entre resbalones y caídas, hasta que llego a la puerta.
Allí estaba Orula esperándolo, y le dijo: ¿Cómo está la tarde Iku?, la respuesta fue la siguiente: “Maldito seas Orula, yo sé que todo es tu culpa, maldito seas tú y la mujer que fue a buscar tu ayuda”, y cojeando por el camino Iku se tuvo que ir diciéndole: ¿Estás loco? “Voy a esperar que los okras se hayan ido y regresare”. (Ver articulo: Tanatos)
Osain salvado ante la desobediencia de Oshun
En uno de los patakies que narra la historia de la mitología yoruba se observa una rivalidad entre Obatala y Osain, debido a que este último estaba traicionando al primero, lo que ocasionó que éste buscara una manera de deshacerse de él y lo hizo mediante la preparación de una bebida.
Obatala mandaría esta bebida con Oshun, a quien le dio la indicación expresa de no beber de ella, bajo ninguna circunstancia, indicándole también que debía hacer ebbo a los egguns para poder terminar la misión encomendada por Obatala.
Sin embargo, durante el trayecto, bajo el influjo de un eggun que actuaba a favor de Osain, que la indujo -debido a una incontrolable sed- contrariar la indicación de Obatala y a tomarse la bebida, lo que la sumió en un profundo sueño que sería utilizado por Osain para aprovecharse de ella.
En ese momento y dado el inminente daño que haria Osain a Oshum, intervinó Orumnila, quien con un rayo destruyo totalmente a Osain, sin dejar de darle la respectiva reprimenda a Oshun, por haber desobedecido las indicaciones de Obatala
Rivalidad con Shangó por el amor de una mujer.
Osain usualmente es representado como manco y mocho y la pérdida de este brazo y esta pierna obedece a un fuerte enfrentamiento que tuvo con Shango por el amor de Oya.
Osain era poseedor de un guiro que tenía la facultad de predecir el futuro, este bien era sumamente preciado por Oya, quien quería poseerlo para sí, apoyada siempre por Shango, por lo que urdió un plan para obtenerlo, recurriendo para ello a embriagar a Osain.
Mientras Oya hábimente hurtaba el preciado guiro, Osain se despertó e intentó poseerla, recurriendo a la fuerza, lo que ocasionó que Oya clamara a gritos la ayuda de Shango, quien en su inmensa furia, lanza dos fuertes rayos, uno que lo impacta en la pierna y otro en el brazo. Ante tal ataque, Osain debe refugiarse en la túpida maleza, apoyado por Oggun, quien es un entrañable amigo, que lo protege frente a la furia de Shango con tu taparayos, intérnandose asi a conocer los secretos ocultos en la hierba y la naturaleza.
Patakíes de Orisha Oko
Los patakíes son conocidos como las historias y hechos que han hecho los diferentes santos a través del tiempo, en ellos se encuentra como han logrado conseguir su estatus como osha o todos los acontecimientos donde han sido parte, estos patakies siempre se encuentran acompañados por varios refranes que buscan enseñar a la persona y guiarla en las diferentes etapas de sus vida dentro del mundo yoruba
Orisha Oko y Olofin
Cuando la deidad conocida como Olokun invadió todo con sus aguas, todos los habitantes del planeta tuvieron que refugiarse dentro de las montañas más altas, los seres humanos hicieron muchos intentos en donde trataban de llamar la atención de Olofin para que solucionara la situación que estaban pasando, ya que no tenían otro lugar donde ir y recurrir por las altas subidas de las aguas.
En vista de esta situación, los hombres tuvieron que idear múltiples planes para poder llamar la atención de Olofin y entre una de las diferentes ideas para conseguir llamar su atención, se plantearon crear una gran torre que fuera capaz de llegar a lo más alto del cielo; los albañiles de la población fueron los encargados de levantar esta torre y plasmar la idea.
Mientras la iban construyendo, los albañiles, carpinteros y demás trabajadores, se fueron aislando y aprendiendo lenguas diferentes, lo que estaba haciendo difícil la comunicación entre ellos mismos. Con el pasar del tiempo, se llegó a un punto en el que entre los mismos trabajadores no podían entenderse; de esa manera surgieron distintos dialectos e idiomas.
A los constructores se les hizo difícil continuar con la construcción de la gran torre debido a la barrera de lenguaje que se generó, por lo que que poco a poco fueron abandonando la edificación. Uno de los agricultores que ahí trabajaban llevaba el nombre de Oko y tuvo una gran idea.
Con los diferentes aspectos de su labranza logró realizar siete surcos inmensos en toda la montaña, luego sembró en cada uno plantas de diferentes colores. Una mañana, Olofin miró hacia la tierra y pudo divisar el gran dibujo que Oko realizó, le gustó mucho lo que vio que de forma inmediata ordenó que se hiciera un puente de siete colores iguales a los que se encontraban en la montañas.
De esta manera, Olofin invitó a Oko a su palacio para que este pudiera apreciar las maravillosa vista que había desde su palacio hacia la montaña, además, Oko le contó a Olofin todo lo que había sucedido por la ira de Olokun; de esta forma Olofin le ordenó a Yemayá que encadenara a Olokun en el fondo del mar.
Así, Oko se dirigió de nuevo a la tierra, ya que las aguas que inundaban las montañas habían bajado, por lo que ahora poseía mucha espacio para poder así cultivar; asimismo Oko siguió con sus labores de agricultor, las personas que habían conocido su hazaña comenzaron a llamarlo Orisha Oko .
Orisha Oko y Obbatalá
Un día, Obbatalá se levantó y decidió sembrar ñame y era uno de los orishas que tenía las más grandes plantaciones de este alimento, el cual era considerado como un fruto sagrado para los orishas, ya que le brindaban poderes mágico, causando que por las noches podían hablar como los seres humanos, además, permitía que las personas que lo ingirieran pudieran hablar dentro de los sueños.
Obbatalá necesitaba que alguien se hiciera cargo de estos cultivos, la persona que tendría que llevar estos cultivos tenía que ser alguien discreto, ya que el ñame poseía una fórmula secreta para poder realizarla. El único que no era fiestero o mujeriego era Orisha Oko, quien era un labrador muy casto, serio y responsable.
De esta forma, Obbatalá le pidió a Orisha Oko que se hiciera cargo de todos estos cultivos y le enseñó también la forma correcta de cultivarlos, le confió la misión de cuidar y proteger los ñames, ya que estos solo nacían bajo la tierra y Oko tenía que protegerlos para que nadie los hallase y supieran donde se encontraba este mágico fruto.
y así fue como Obbatalá premió a Orisha Oko, concediéndole un don que le permitiría hacer germinar cualquier cosa que tocara, esto causó dentro de esta deidad la capacidad de servir como árbitro y juez entre las diferentes disputas que presentaran los orishas; este es visto como un trabajador casto que cumple su trabajo a pesar de que sus testículos le cuelgan hasta el suelo.
Yemayá y Orisha Oko
Según los textos antiguos de la cultura yoruba que se hallan en IFA, se encuentra como la diosa del mar conocida como Yemayá ofrece su cuerpo a Orisha Oko para que su hijo Shangó se hiciera IFA. Yemayá fue a ver a Olofin para que éste le cumpliera sus deseos, sin embargo, Olofin se negó, y Yemayá muy disgustada pensó en una manera de convencer a Olofin.
Así fue como llegó a sus oídos que Orisha Oko era el que le vendía los Ishus (ñames) más grandes y jugosos a Olofin y era el único que poseía el secreto de cómo sembrarlos, de esta forma ella se fue a verlos con la intención de robarle ese secreto a él y poder así convencer a Olofi.
Ella se le presentó desnuda y tratado de seducirlo y enamorarlo, pero Orisha Oko no le hizo caso alguno, Yemayá de nuevo intentó enamorarlo presentándose desnuda frente a él y por segunda vez no consiguió tener ningún tipo de resultado
De esta manera, lo intenté por una tercera vez donde logró seducirlo y obtuvo el secreto que guardaba este Orisha, cuando ella logró obtener el secreto se alejó de él y se dedicó a sembrar Ishu por su propia cuenta, de esta forma Yemayá obtuvo los Ihsus más grandes y hermosos de los que sembraba Orisha Oko.
De esta forma, Yemayá decidió ir a ver a Olofin para proponerle los más hermosos y mejores Ishus que ella había podido sembrar y le propuso que se los daría a cambio si éste accedía a hacerle IFA a su hijo, Olofi accedió al ver esos Ishu tan grandes que eran muchos mejores de los cuales Orisha Oko sembraba.

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